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ELIZABET CERVIÑO -CHARLAS CONTINUAS-

"DE LA ACCIÓN AL RITO O DEL RITO AL GESTO"

Lo que viene a continuación puede llamarse disgregación, rizoma, salto o el llamado "pensamiento mariposa".

Cuerpo que explora cuando el viento sopla y la polvareda levanta. El remolino se densifica, "la paz", imagen que se congela.

La creación engendra el vacío como entidad natural donde su representación alcanza a depurarse. La obra no sale de la nada, sino del desenvolvimiento en la práctica y la orientación del observador o conocedor que ofrece las propiedades de la sabiduría llamada empírica.

...Gravedad, los choques, la cohesión, la distante escucha del estallido; una supernova, la expansión, el nacimiento de miles de estrellas, y nubes que dejaron de ser fantasmas para ser fuentes de vida bien ordenadas periódicamente. La interna e intensa Paz, caminar.

El devenir del proceso de creación se vuelve impersonal, frágil, sutil; acción donde aparece el objeto con apellido Arte. Aquí se ofrece la unión en un intento de reconocer donde se disuelven, idénticas o indistintas, naturaleza y pensamiento.

_Universo. El sentido del tiempo cambia, y todo es tránsito a la singularidad. Eres corriente en la estrechez del sendero. Legó la Paz.

La obra o tan solo un gesto. Intento decir una palabra y queda el sonido. La IDEA tomo vida en un cuerpo autosuficiente -el artefacto-, y nace un espacio vacío, naturaleza primordial donde las cosas aparecen y tienen existencia propia.

La Paz está dentro.

I

El sonajero suelta una sonrisa al descubrir el andar, entre sus órganos, de un cuerpo fuerte que lleva y trae semillas que caen en la sólida y nublada esperma azul. Con más suerte unas que otras nacen, y aquellas mueren en el intento de ser nuevamente.

El ser crea todas las condiciones, elige y recorre un gran tramo para llegar a la quimera guardada en la memoria.

A mano, desmaterializar al intelectual que ha cargado el peso de toda una generación de muertos y otros que aun reciben luz. Luego se pierde todo, cae embrollado en el cesto y continúa el camino. La conciencia queda atrás, sigo una simple respiración.

II

El agua se entrega confiada de que las nubes están en su profundidad, conforme los anillos abandonados en la orilla de la carretera.

Los rayos nuevo nunca toleraron.

La neblina no era más, ni el cartero visitaba la presa ahora seca. Muchas siluetas sufrieron la insolación y la ausencia.

III

El mar se vuelve turbulento y el idólatra quiere y es ídolo (un residuo, un artefacto, un simple objeto que tiene la misma composición atómica, molecular, pránica del éter). Encuentro la sombra del hombre vomitando sobre el aliento dado a los objetos; estos últimos crecen alejándose de su pro-genitor, hasta deformes los encuentra. La misma linterna muestra su cara. La ola los regresa a la orilla sin nada.

IV

No desearía perder la oscuridad que llevan mis zapatos cuando camino.

V

Prefiero taparme los ojos cuando el sendero es incierto a mis sentidos. Continúa.

VII

Si la no existencia se idolatra, dirá el hombre inteligente: ¿Por qué no postrarse ante el residuo del Arte-artefacto? Huir de la clasificación de "artista". La bomba explota y el miedo acusa al experimentar que queda absorto en el juego del niño gigante, que a falta de cariño compra otro muñeco.

VIII

Cuando la mano se cansa del mismo ejercicio pasa a otro en el que permanece por un tiempo. La repetición de una acción trae consigo el "conocimiento de la realidad", y esta última es trilogía: contexto, durabilidad y obstinada geometría.

IX

Es placentero caminar por la orilla del río. No importa el tiempo del sueño si despierto y estoy dentro del agua que corre dentro de los seres. Quiebra los oídos a los que no escuchan las piedras cantar cuando es bautizado. Cae por no mantenerse en pie, por proteger a un sordo que no quiere hablar.  Desecho otros sentidos y NADA la quita, TODO sigue siendo medio animal, medio vegetal, media alma caminante, medio cojo, medio creador a medias manos.

X

La cerradura no abre porque no está. El escape todo un fracaso. El fumar, el gesto es un hábito de tragar niebla para dejar caer baba sobre el té amarillento de la taza. El hígado por la miel en la noche.

El hilo se corta y vuelve a empezar.

El reloj estuvo parado en espera del rezo. Del orificio de la lata que flota en la esquina solo sale agua salada.

Explota la rana.

El ayuno se rompe con agua de sal de algunas gotas... la mierda acumulada apesta.

Tres años se sentó a observar y veinte tuvieron que pasar para que fuese observada.

XI

Goree, greee, creee, cree. Suena un grillo mecánico en el techo, gira la mano sobre la tabla, cae el aliento vegetal para reencarnar sobre el cadáver blanco de la rana, parece. Grito  del niño cuando la palidez se acerca, el travelling en que estoy montada suelta una sombra sobre el suelo negro, completamente negro, sí, negro, no hay duda de que estaba a punto de pestañear aún con los ojos cerrados. Cuando cayó el orificio no estaba, no le fue raro. No era otra bola de pelo que caía, era el círculo calvo, el cráter en la cabeza. La idea estuvo escrita en la hélice, no se pudo leer completa. La búsqueda no termina, insondable la producción, el proceso y nada es eterno. Aún mira la infinidad azul, luego de volverse naranja, amarillo, violeta. Nunca fue molde una idea. Un mosquito nunca pica para sacar sangre sino néctar.

 

Elizabet Cerviño. Manzanillo.1986.

 

Galería Continua. La Habana. Cuba. 30 de marzo de 2016

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